Supongamos que mi hijo del alma se enamora de una chica independentista catalán. Que mi hermosa y no menos amada hija, decide vivir en el hemisferio sur de cooperante. Que a lo mejor algún familiar cercano, en este ínterin decide salir del armario manifestando libremente su sexualidad.

Que el Brexit triunfa, a pesar de crear un nuevo reino “no unido”. Que se tambalea la unión europea cuestionando gravemente su continuidad. Que Trump renueva su liderazgo por segunda vez. Que avanza inexorablemente el populismo y el fascismo, e incluso avanza la mal llamada lucha islámica creando el horror por occidente y la democracia derroca el Reino de España.

Puedo seguir, seguir y seguir, expresando más y más ejemplos que uno puede visibilizar, de lo vivido en estos últimos años, por la sin razón en lo político y en lo social que nos deriva ante esta corriente.

Para una persona como yo, educada en la más estricta doctrina tradicional conservadora, no deja de asombrarme hasta donde puede llegar el ser humano. Puedo presumir y presumo de tener un entorno de amistad con todo tipo de libertad de pensamiento donde impera siempre el respeto y donde se excluye automáticamente al violento. Donde de una parte hasta ahora hacemos una piña por eso, por crear y no destruir.

Ese es mi deseo para 2019 y sucesivos por favor. Dejémonos de luchas estériles. Unamos sinergias.

Entiendo que los pueblos tengan fervor a tener su sentimiento de pertenencia en este mundo global, pero al final de todo, de todo, de todo, hemos venido a crear y a disfrutar, a vivir, vivir y vivir,  aportando a los demás.

Eso es la vida y eso es lo que deseo de corazón para todos vosotros en este nuevo año.

Feliz Navidad.

Natxo Vadillo – Compitte –