Hijo de la era del despilfarro, lamentablemente hoy se confirma lo que ya era un secreto a voces. El avión más emblemático de Airbus dejará de producirse.

De una parte, hasta ahora, únicamente las líneas aéreas de Oriente Medio consideraban que podría ser estratégico para sus lujosos viajeros operar con este tipo de avión, pero hasta estas mismas se han convencido de que hoy en día es más importante la flexibilidad y la eficiencia con otros aviones de cabina ancha que con el trasatlántico de los cielos.

Una pena que no se haya logrado conseguir el umbral mínimo para hacer rentable el proyecto, pero en los corrillos lo he escuchado muchas veces y fundamentalmente en Andalucía, donde la caída de la producción afecta severamente a su producto interior bruto industrial y por tanto directamente a la oferta de empleo.

Ahora toca reubicar si se me permite la expresión y trasladar otros paquetes de producción para España en general, por las distintas plantas que tiene el gigante europeo para así continuar dando valor añadido en otros aviones tan apasionantes como la familia 330 y 350.

La capacidad instalada en tecnología que ha permitido desarrollarse con la aventura 380 tiene que ser una palanca que haga potenciar nuestra industria y que desde Toulouse se valore positivamente.

Alrededor de esta transferencia tecnológica fundamentada principalmente en el desarrollo de aeroestructuras en carbono, igualmente debe de ser aprovechada en la diversificación industrial que otros muchos más sectores pueden y deben demandar en sus productos ya que está claro que es uno de los materiales del fututo.

Que no decaiga el ánimo y busquemos entre todos caminos paralelos en beneficio de todos. Miremos desde la ventana de la oportunidad.

Natxo Vadillo – Compitte –