El día a día nos lleva por la calle de la amargura. Siempre estamos ante la prioridad de lo urgente antes de lo importante, y de pronto “zasca” aparece de repente el infortunio que nos pone al instante en la vida real.

Y es que somos conscientes que tenemos una tecnología que debería de actualizarse, sabemos de sobra que deberíamos de evolucionar para ser más competitivos, sin embargo, nos justificamos permanentemente en el conformismo de lo que tenemos.

Ahora no hay más remedio, hemos sufrido un incendio y tenemos que espabilar, […]