Por desgracia al tenor de los acontecimientos este año del siglo que nos ha tocado convivir, envejecer hasta morir, donde aparentemente cumplimos la mayoría de edad, tenemos que lamentar todos los días sucesos inexplicables en un mundo donde en teoría la humanidad progresa hacia un mundo más desarrollado e igualitario.

Mi particular guerra de barcos, juego que procede del siglo anterior, de aquella era analógica nos ayudará a comprender mi particular reflexión.

Un loco, localizado e identificado de hace tiempo en el estado de Florida desgarra la vida a decenas de personas cruelmente. Se reabre el debate en USA de las armas. TOCADO.

La industria automovilista alemana, reconoce haber utilizado cobayas humanas para localizar el grado de intoxicación y de polución de sus afamados motores diésel. TOCADO.

Al este de la península, continúan sus presuntas señorías, sometiendo al pueblo ante un bloqueo institucional sin avances en su trabajo, que es hacer política en beneficio de todos. AGUA.

La corrupción continúa instalada como la lepra en la edad media, en todos los rincones del mundo, en concreto en nuestro país no hay semana que no desayunemos con una nueva declaración ante los tribunales de justicia, y lo peor de todo sin que pase nada y sin que nadie asuma su responsabilidad. AGUA.

Mientras tanto, medio mundo sigue matando indiscriminadamente a otros semejantes, en ocasiones por sus equivocados ideales, en otras por sus equivocadas Fes, y en la mayoría de las veces por el Dios don dinero. TOCADO.

Y para colmo, la ONG por excelencia, ONG a la que yo hasta esta semana he pertenecido orgullosamente, en la que mensualmente aportaba con todo mi cariño e ilusión mi dinero, destapa una serie de asuntos del todo reprochables que hacen muchísimo daño no sólo a ellos mismos, sino a toda la gente de bien que de verdad en todas las partes del mundo se dejan la piel por los demás. HUNDIDO.

Recuerdo que hace unos años en este blog hablé de la ingeniería social, concepto que se explica como la manipulación inteligente de la tendencia natural de la gente en confiar.

Este sentimiento es humano, no cabe duda, pero no es suficiente, hay que evolucionar a mejor, donde no hay mejora hay pérdida segura, en todos los estamentos de la vida, hay que mejorar, tenemos que demostrar que evolucionamos a mejor y para ello no hay otra solución que la metodología Compliance.

Realizar un seguimiento del cumplimiento mínimo caso a caso, empresa a empresa, partido a partido, publicarlo, demostrando, dando ejemplo, castigando severamente aquel que se le pille infraganti, volviendo a dar ejemplo, volviendo a mejorar el proceso para que continúe siendo robusto, será la base ideal para la mejora continua y para recuperar la confianza en las ONG, los políticos, los estados, en general de todos los aquí presentes que tenemos la obligación de dejar nuestro mejor legado posible, para los siguientes habitantes del siglo XXII, que serán nuestros nietos y que puedan ellos cumplir su mayoría de edad.

Natxo Vadillo – Compitte –