“Los mandos intermedios juegan un papel fundamental y es importante trabajar en el concepto del liderazgo”
 “La talla de las empresas marca profundamente cómo se puede trabajar con las personas”
 “La experiencia del empleado tiene una correlación muy directa con el compromiso emocional”
 “Es necesario que existan una verdadera consistencia entre los valores corporativos y los que el empleado piensa”
 “El equilibrio entre lo digital y lo humano permite ser más ágiles y flexibles adoptando nuevas formas de trabajar”
 “Tener empleados comprometidos con el proyecto es tener clientes enganchados con la marca”
 “La existencia de una vinculación a la actividad de la compañía es una de las principales motivaciones”
 “Los estilos de dirección tradicionales ya no venden, nos demandan hacer las cosas de otra manera”
 “Las empresas deben volver a poner en el centro a las personas, porque son las que hacen y lideran proyectos de éxito”
 “La figura del jefe es clave, ya que es quien más beneficio o daño puede hacer a tu cultura organizacional”
 “Los mandos intermedios y la comunicación interna son necesarios para el buen desarrollo del liderazgo”
 “El empleado debe tener sentido de participación en los mismos objetivos de la compañía”
 “Uno de los principales retos a los que nos enfrentamos es a la brecha generacional de nuestras plantillas”
 “Es necesario trasladar la experiencia de cliente a los empleados, para ser transparentes y sencillos”
 “El entorno laboral es muy importante para lograr que los empleados se sientan identificados con la compañía”

Todas estas afirmaciones son cosecha de responsables en recursos humanos de grandes corporaciones incluso del selectivo Ibex 35 nacional.

Francamente me ilusiona ver que en avance sin punto de retorno de la tecnología se habla cada día más de la gestión del talento.

Las personas como nudo gordiano de todas las organizaciones vuelven a adquirir un protagonismo que en los últimos tiempos se había perdido.

Se hablaba mucho de misión, visión y valores en aquella recientemente pasada época de las vacas gordas, después de estos años de recesión donde en algunos casos lamentablemente se han perdido industrias, lo cierto es que a todos nos han puesto en nuestro sitio y valorar la experiencia del cliente interno pasa a ser clave.

El desarrollo del liderazgo como punto de inflexión para el crecimiento, donde cada día se evidencia que los modelos de gestión tradicionales se van quedando cada día más obsoletos, el reto viene ahora a nivel de crear cultura de liderazgo creativo a nivel colectivo, como base fundamental de una estrategia no replicable por la competencia.

¿Hasta qué punto estamos apostando y desarrollando el talento en nuestra organización? Si queremos creatividad, pasión, compromiso, buscamos la iniciativa de las personas, habrá que remangarse y ponerse a ello. ¿Te atreves? Habla con nosotros y te contamos nuestra experiencia.

Natxo Vadillo – Compitte –