Mi vida profesional, como cualquier otra vida profesional, tiene sus vaivenes.

Fluctuaciones diversas, más allá de las consideraciones cuantitativas al alza o a la baja de la progresión de un negocio – que es a lo que habitualmente nos referimos cuando hablamos de estos asuntos – me estoy refiriendo a consideraciones cualitativas.

Cuando uno se da cuenta que aporta valor y que la otra parte lo recepciona con buen grado, que atiende con interés, escucha, pregunta, repregunta, demostrando avidez de conocimiento, es cuando puede decirse que llegas al éxtasis en lo profesionalmente hablando.

Una vez lograda la confianza que depositan en un servidor, no caben excusas y es aún cuando debes de esforzarte sobremanera desplegando encima de la mesa toda tu artillería incluso mediante las alianzas estratégicas que dispones.

Avanzas y avanzas planteando una comunicación bidireccional fluida, empiezas a considerarte un grado superior, empiezas a sentir la sensación de ser un verdadero staff externo, de plena confianza, donde en las sucesivas entrevistas profundizas en territorios inexpugnables y en asuntos que poco o nada tienen que ver con tu core, pero por algún motivo divino la otra parte valora tu sincera opinión.

Enhorabuena has logrado conseguir convertirte en un consultor, en una persona en la que por tu identidad de ir siempre de cara y en un plano colaborativo, empieza a ser demanda por personas que forman parte de un colectivo de personas, que al final es una empresa.

Exactamente este es el sentimiento que uno esta gozando, de poder vivir en estos momentos, gracias al haberme encontrado en la vida con esta maravillosa gente que forma parte de órgano de gestión de Jean y Chaumont Bergara.

De verdad que da gusto sentirse valorado, atendido con cariño y con los brazos abiertos. Todo un ejemplo a mi juicio donde deberíamos de realizar bechmarking en la gestión para poder mejorar todos de todos.

Muchas gracias equipo.

Natxo Vadillo – Compitte –