Como dice un buen amigo mío del sur, emprendedor, luchador, autónomo, con responsabilidad en su gente, “ahora que empezamos a levantar cabeza y que la amargura de la crisis ha pasado, viene uno y la fastidia”.

¡Qué razón tiene! Dado que el año en lo que a política respecta en España al menos, hacía mucho tiempo que no era tan convulso.

Lo peor de todo es que dudo mucho que desde mañana volvamos a la normalidad que tanta falta hace y continuemos distraídos en discusiones estériles sin hacer política de verdad.

Y eso es ni más ni menos lo que resume el año a mi juicio. La falta de orientación nítida hacia un objetivo común en lo económico, dedicando el tiempo necesario en apoyar de verdad a las empresas, dado que salvo en Euskadi que hay que reconocer que su gobierno se está batiendo el pecho por ello, no tengo las mismas sensaciones en el resto de la nación.

Así por tanto el crecimiento ha sido evidente pero no lo suficiente cuando nos las prometíamos muy felices al inicio del año.

Espero que en 2018 como se decía en Fuente Ovejuena, trabajemos todos a una.

La distracción y la pérdida de energías en asuntos irrelevantes en las industrias, nos debilitan respecto a la competencia que no cesa en su voracidad de dar un bocado al goloso pastel.

Suerte y al lío.

Natxo Vadillo – Compitte –