¿En cuántas ocasiones nos preguntamos a qué hora cierran la cocina del restaurante?

¿Qué horario tiene la peluquería para trabajos técnicos de señoras?

Lamentablemente tenemos al sur de Europa esta mala costumbre. Siempre nos gusta llegar al último momento, agotando plazos, sin anticiparse valorando al semejante que nos tiene que atender.

Esto se llama empatía. Pensar en el otro. Ir a comer con tiempo suficiente para que nos atiendan convenientemente. Ir a la peluquería con igual recurso temporal.

Siempre se ha dicho que las prisas son malas consejeras y eso puede provocar errores garrafales de última hora que desemboque en que el proyecto se va al garete.

Cada día es más frecuente que nuestros clientes nos reclamen certificados, ampliaciones, contratos urgentes, etc… que deben de presentar a sus tractores para la entrega o puesta en marcha de un producto o servicio concreto.

Cada día es más habitual que para andar por el mundo, dependiendo mucho del país en concreto, más o menos proteccionistas, que las normativas locales sean desesperantes para nuestros compatriotas.

Por ello solemos aconsejar en Compitte que debemos estar en conexión con nuestros clientes en la fase inicial de preparación de oferta de cualquier proyecto.

Si sabemos de vosotros podemos aconsejar mucho mejor en nuestro campo, recomendar aliados que sean necesarios, anticiparnos al requerimiento contractual que el asegurador nos debe dotar y por consiguiente llegar a tiempo con calidad y solvencia técnica suficiente.

Tengan en cuenta que las compañías aseguradoras del mercado alternativo trabajan caso a caso, de forma manual, no tienen industrializados sus procesos, precisamente por eso, porque boutiques, abandonando el prêt à porter.

No pasa nada muchas veces trabajar sin tener confirmado el pedido. En Compitte no lo consideramos un trabajo en balde ni mucho menos, siempre se aprende algo y sobre todo afianzamos la confianza al saber confidencias estratégicas.

Natxo Vadillo – Compitte –